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La Disciplina Escolar y la Ley – Parte 2

Por Daniel T.S. Heffernan, Esquire and Sherry L. Rajaniemi-Gregg, Esquire –Kotin, Crabtree & Strong

Como explicamos en el ejemplar de primavera de Newsline, las cuestiones de disciplina escolar afectan a un gran nú mero de estudiantes con discapacidades. Las escuelas públicas de Massachusetts suspenden a decenas de miles de estudiantes cada año. Muchos son sancionados por sus discapacidades, o los problemas de conducta causados por la discapacidad se tratan en forma inapropiada o ineficaz. A continuación, les ofrecemos a las familias algunas sugerencias prá cticas en materia de disciplina escolar.

Conozcan sus derechos. Las leyes federales y estatales, como la Ley de Educación para Personas con Discapacidades (“IDEA” por su siglas en inglés), ofrecen salvaguardias procesales y sustanciales importantes para garantizar que los niños con necesidades especiales no sean castigados por sus discapacidades y que se responda adecuadamente a las conductas inapropiadas.

Tomen la iniciativa. Los problemas de disciplina serios rara vez aparecen de la noche a la mañana. Muchos se gestan gradualmente durante un período prolongado y es posible tomar medidas antes de que lleguen al punto de requerir medidas disciplinarias. Por ejemplo, cuando se suspende a un estudiante por lastimar a un compañero, a menudo hubo incidentes previos de empujar a otros al sentirse abrumado en situaciones determinadas. La escuela tal vez haya hecho poco o nada o les haya dicho a los padres que podía manejar la situación. Los padres quizás se hayan sentido avergonzados por la conducta de su hijo y hayan preferido que la escuela se ocupe del problema. Sin embargo, los padres generalmente notan estos mismos comportamientos fuera de la escuela y se dan cuenta de que se trata de un problema más grande que podría y deberí a tratarse con más iniciativa y eficacia. Juntos, la escuela y los padres pueden prevenir incidentes más serios que podrí an requerir medidas disciplinarias más severas o incluso un cambio en la colocació n del niño.

Colaboren lo más posible con la escuela: Los problemas de disciplina serios muchas veces terminan enfrentando a los padres y la escuela. En última instancia, la escuela puede tratar de excluir al estudiante o de cambiarlo a un aula diferente. Los padres a menudo se oponen a las medidas disciplinarias o al cambio de colocación. Al aferrarse a sus respectivas posiciones, pueden perder de vista el hecho de que comparten el mismo objetivo importante: lograr que el estudiante se comporte en forma apropiada. Ayuden a que la escuela se de cuenta de que ustedes están tan interesados como ellos en eliminar la conducta problemática, traten de entender las dificultades que ésta representa para el personal escolar y expresen su voluntad de colaborar para resolver el problema. La escuela recibirá muy bien esa actitud. Compartan la información que tengan sobre lo que puede estar pasá ndole al estudiante, por ejemplo, un cambio de medicación o una situación fuera de la escuela que lo está afectando. Colaboren con la escuela para encontrar la forma más eficaz de responder a la conducta, aun si significa adoptar medidas disciplinarias en la casa que ustedes saben que dan resultado con su niño. Además de ser más eficaz con el estudiante, este enfoque reducirá el enfrentamiento que las cuestiones de disciplina a menudo causan y puede convencer al distrito escolar de que no necesita recurrir a medidas disciplinarias más severas.

Sepan con qué personal escolar les conviene trabajar. Es importante comprender los objetivos y la perspectiva de los diferentes miembros del personal escolar que pueden estar a cargo de las cuestiones disciplinarias. Por ejemplo, el vicedirector, que tal vez tenga poca experiencia con los estudiantes con discapacidades y se ocupa de los asuntos disciplinarios más importantes, quizás esté obligado a adoptar una línea dura con ciertas conductas e imponga sanciones uniformes, predecibles y con poco margen para excepciones. Esta puede ser una manera injusta y poco efectiva de responder a los problemas disciplinarios de un estudiante con discapacidades. Por ejemplo, si un alumno discapacitado, al dirigirse al examen de una materia con la que tiene dificultades, se desregula, empuja otro estudiante contra un armario y es enviado a la oficina del vicedirector, podemos imaginarnos qué sucederá. El vicedirector, tal como lo ha hecho en en casos similares, suspende al estudiante por un día. La suspensión le evita tomar el examen. El alumno aprende que puede evitar la clase comportá ndose agresivamente y el vicedirector sigue aplicando el principio de disciplina progresiva. A continuación sugerimos algunas maneras de evitar estos efectos contraproducentes.

Utilicen el plan educativo individualizado (IEP, por sus siglas en inglés) para responder má s eficazmente a los problemas de disciplina. Además de planificar cuestiones como los servicios, la colocación y los objetivos del estudiante, el plan educativo individualizado puede ser muy ú til para decidir cómo responder a ciertas conductas y problemas disciplinarios. Una de las secciones del plan establece que la escuela y la familia pueden acordar que el código disciplinario de la escuela no se aplique al estudiante. Aunque muchos distritos escolares se resisten a otorgar esta inmunidad general a las reglas de disciplina, tal vez acepten ciertas modificaciones a los procedimientos disciplinarios habituales. El plan de conducta, que a veces se crea como resultado de una evaluació n funcional de la conducta (“FBA” por sus siglas en inglés), deberí a incorporarse al plan educativo individualizado. Dicho plan es un contrato que establece la forma en que el distrito escolar responderá a ciertos comportamientos e impartirá la disciplina. Si el plan estipula que el estudiante perderá el tiempo de computadora por empujar a un compañero, suspenderlo por esa conducta sería una violació n del contrato. Si ciertos miembros del personal escolar, por ejemplo, el facilitador de inclusió n, pueden responder más eficazmente a las conductas del estudiante, entonces el plan educativo individualizado deberí a establecer qué problemas disciplinarios deben dirigirse a dicha persona. Algunos IEP estipulan que los problemas de disciplina deben dirigirse al equipo de educación especial antes de imponer cualquier medida disciplinaria. Los padres, como parte de ese equipo, tal vez puedan influir en la forma en que se responde a los diferentes comportamientos. Esto evita que se dirijan automáticamente a los administradores de la escuela, que sienten que tienen que responder de una manera determinada.

Resuelvan todo lo que sea posible fuera de los procedimientos disciplinarios formales.Para cambiar la colocación de un estudiante, el distrito escolar debe convocar a un equipo para determinar si la conducta estuvo relacionada con su discapacidad o fue una manifestación de la misma. Esto se conoce como una “determinación de manifestación”. Las escuelas tambié n pueden realizar audiencias de suspensión o expulsión para excluir a un estudiante. Aunque diversas leyes, reglamentos y, a menudo, el propio manual escolar del distrito les permiten presentar testigos y documentos en estas cuasi audiencias, esperar hasta que éstas se lleven a cabo para presentar sus argumentos es un error. Hacer que la persona a cargo de tomar decisiones, generalmente el director, se pronuncie a favor del estudiante en ese foro se percibiría como una desautorización o contradicción de los maestros o el personal escolar. Averigüen qué pueden hacer con respecto a lo que pasó y qué o quién impulsa la medida disciplinaria severa, y vean si pueden hacer que el asunto se trate fuera de estos procedimientos formales. Aun si no tienen éxito, esto le ayudará a prepararse mejor para la audiencia o ablandará a aquellos que proponen la sanción disciplinaria más fuerte. Si el asunto se trata, presenten su caso de la mejor manera posible trayendo a testigos expertos con conocimientos de su hija o hijo y de su discapacidad a fin de establecer la relación entre la misma y la conducta problemática, y muestren informes de respaldo.

La disciplina escolar puede afectar de manera significativa la educación de un estudiante. Para tratar adecuadamente la discapacidad de un alumno y garantizar que las medidas disciplinarias impuestas a los estudiantes con necesidades especiales sean justas, adecuadas y efectivas, es fundamental familiarizarse con la ley en este á mbito tan importante y seguir los consejos prácticos que acabamos de mencionar.

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1Esta es la segunda parte del artí culo. La primera se publicó primavera de 2013 deNewsline y se centró en la ley sobre disciplina escolar para estudiantes con necesidades especiales. Esta segunda parte ofrece sugerencias prácticas con respecto a la disciplina escolar.

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Daniel T. S. Heffernan y Sherry Rajaniemi-Gregg son abogados en la firma Kotin, Crabtree & Strong y se dedican a casos de educación especial y derechos civiles. Han representado a muchas familias de niños con necesidades especiales en casos de abuso, negligencia y derechos civiles. Pueden encontrar má s información en su sitio web (www.kcslegal.com) y en su blog sobre educació n especial (www.kcsspecialeducationlaw.com