Una búsqueda desesperada

Por Cathy Hickey, Project Coordinator, Family-to-Family Health Information

Encontrar un terapeuta que pueda diagnosticar y tratar efectivamente los problemas de salud conductual es difícil para muchos pacientes y familias.

Aunque hay tratamientos eficaces, muchas personas con problemas de comportamiento no reciben la ayuda que necesitan. Las familias dicen que encontrar un proveedor de tratamiento que comprenda sus dificultades, que haga el diagnóstico correcto, que pueda establecer una relación de confianza con el niño, que haga un plan de tratamiento que el paciente pueda seguir, y que sea aceptable para la compañía de seguros puede ser una tarea bastante ardua. Mi familia ha vivido esta realidad en forma directa. Empezó una mañana en segundo grado, cuando mi hija no podía entrar la escuela, ¡se negaba rotundamente a hacerlo! Yo no entendía lo que pasaba y ella no podía explicarme el motivo.

Decidí que iría a la escuela a la fuerza. Fue entonces que empezaron las rabietas. La escuela dijo que tenía que ver a su médico, y se preguntaron qué estaba pasando en casa. El médico de atención primaria dijo que usáramos el manejo de la conducta en el hogar o que tal vez la enviáramos a un hogar grupal. Katie hacía preguntas extrañas: “Mami, ¿cuánto es 4 por 4? ¿Y 4 por 16? ¿Y 4 por 64? ¿Y 4 por 256?… Yo empecé a buscar desesperadamente un terapeuta, una respuesta, una recomendación de un neurólogo. Pronto terminé con tres terapeutas, una hospitalización y un cóctel de medicamentos inútiles. Todo eso y seguíamos sin diagnóstico, sólo la sospecha de mala crianza, o tal vez trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), o esquizofrenia infantil o quizás su marido la abusó. Seguíamos sin entender el problema, y los profesionales también.

Yo me quedaba despierta hasta navegando la Internet en búsqueda de respuestas. Katie le estaba dándole cuatro golpecitos a todo. Yo sospeché que podía ser trastorno obsesivo-compulsivo pero en realidad no lo comprendía. Y todos los profesionales me decían que el TOC no es así. Encontré un estudio de investigación sobre tratamiento del TOC. Más rabietas. Me anote de inmediato, fui a la entrevista (tuve que sobornar a mi hija para que fuera; estaba cansada del rótulo de nena mala). Después de una evaluación de tres horas le diagnosticaron TOC grave. Katie no quiso volver a casa, quería empezar el tratamiento de inmediato. Por fin alguien la entendía, no estaba loca. Los 12 meses siguientes los pasamos en tratamiento ambulatorio. ¡El ánimo de Katie mejoraba! El tratamiento fue tan exitoso que no pudimos continuar la consejería ahí… Yo me asusté. Pensé, y ahora, ¿adónde vamos? Imploré que me dieran referimientos, pero no aceptaban nuestro seguro, o no había turno… Hasta que encontré alguien que podía verla en dos meses. Fue fabulosa. Nos escuchaba, nos respetaba, nos dedicaba tiempo, a veces, ¡hasta una hora y media! Nos preguntaba qué necesitábamos. Pasamos los cinco años siguientes con ella. Luego se mudó a otro estado. Pensé, y ahora, ¿adónde vamos? Katie tenía 16 años. Nadie tenía turno para adolescentes, mi experiencia tratando a jóvenes con TOC. Katie se deprimió, se volvió iracunda y no quería ir a la escuela. Cambiamos tres veces de médico hasta encontrar uno de no trataba el TOC pero pudo ayudar a Katie a sobrevivir la adolescencia. Mientras tanto, yo seguía buscando un proveedor de adultos… Pero nuevamente, no había nadie disponible. Trataba de ayudar a Katie con la transición a la vida adulta, dándole el número de teléfono y una receta… Ella odiaba hablar por teléfono, dejar mensajes, oír que no podían tratarla. Era difícil verlo, ¿pero que podía hacer yo? Pronto cumpliría 18 años y yo no iba a poder seguir haciendo llamadas telefónicas por ella. Los pensamientos no le paraban en la cabeza.

La terapia de exposición y prevención de respuesta es el tratamiento más eficaz para el TOC. Un terapeuta dijo que sabía cómo tratar el TOC. Después de 4 o 5 semanas de terapia, Katie preguntó si podía ayudarla con la terapia de exposición y prevención. La terapeuta le dijo (sarcásticamente) que ese era un experimento que podía probar su casa. ¡Katie no la quiso volver a ver nunca más! Así que hubo que volver a buscar un terapeuta.

Nosotros vamos a la conferencia anual de IOCDF. Es un verdadero salvavidas para mi familia poder conectarnos con otros. El verano pasado vimos el nombre de alguien del programa que reside cerca de la universidad de Katie y que ha recibido capacitación en la terapia de exposición y prevención. Nuestros intentos de localizarla no fueron exitosos. Pero Katie la llamó una semana más tarde. Y me dijo, “Mamá, es tan fácil hablar con ella”. Pero no tiene turno disponible y no acepta nuestro seguro… Me llamó de vuelta y me dijo que hablaría con el centro de consejería de mi escuela, ¡y me encontró un terapeuta ahí que puede tratarme! Me va a ayudar a organizar un grupo de apoyo en la escuela, me puede ayudar a encontrar a otros estudiantes con TOC… ¡Ahora sí tengo muchas ganas de volver a la escuela! Así que ahora estamos bien encaminados otra vez. Tengo esperanzas.

Consejos para encontrar un profesional de salud mental:
• Pida a su compañía de seguro una lista de los proveedores cubiertos.
• Pídale un referimiento o una recomendación a su proveedor de atención primaria.
• Pregúntele a amigos de confianza o familiares.
• Averigüe si el programa de asistencia a empleados de su compañía o el centro de salud estudiantil de su lugar de estudio ofrece servicios de salud mental.
• Comuníquese una organización de salud mental local o nacional, como la National Alliance on Mental Illness (NAMI).
• Buque sitios web de asociaciones profesionales que tengan directorios de profesionales de salud mental.
• Busque en Internet categorías como números de agencias de servicio comunitario, consejeros, psicólogos, psiquiatras u organizaciones de servicios sociales.

Al elegir un profesional de salud mental, considere lo siguiente:
• Educación, capacitación, licencia y años de experiencia.
• Campos de especialidad y servicios específicos y ofrece
• Enfoque y filosofía de tratamiento
• Compañías de seguro con las que trabaja
• Horario, honorarios y duración de las sesiones

No dude en hacer muchas preguntas. Encontrar la persona adecuada es crítico para establecer una buena relación y aprovechar al máximo el tratamiento