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Entender el Bullying (Spanish)

Agradecemos a stopbullying.gov por mucha de la información de este artículo

Ocurre demasiado a menudo. Por ejemplo, una niña es avergonzada en línea. Tal vez otros compañeros la insulten con nombres ofensivos, hablen a sus espaldas al verla pasar o la excluyan de actividades grupales. A veces la agresión es física o le roban cosas. Cualquiera de estas cosas, o todas, pueden ocurrir en forma repetida.

La Federación recibe a menudo llamadas de padres preocupados porque sus hijos han sido víctimas de acoso o intimidación. De hecho, más del 70 por ciento de las personas jóvenes dicen que han presenciado acoso en la escuela. Los niños que cometen estos actos utilizan su poder, por ejemplo, fuerza física, acceso a información embarazosa, o popularidad, para controlar o hacerles daño a otros. El acoso puede incluir burlas, insultos, amenazas, humillación, provocaciones, difundir rumores o mentiras, exigir dinero, intimidación por Internet, acoso sexual, agresión física o robo o destrucción de pertenencias. Estos comportamientos se repiten o tienen el potencial de repetirse con el tiempo.

El acoso puede ocurrir en cualquier momento o lugar, por ejemplo, en la escuela, el patio de recreo, el autobús escolar, el vecindario del niño o Internet. Según donde ocurra, los niños con discapacidades pueden correr un riesgo mayor. Aunque no hay un indicador único de que un niño tenga un riesgo más alto, las víctimas suelen tener uno o más de los siguientes factores de riesgo:

  • Se las percibe como diferentes de los demás, por ejemplo, por tener sobrepeso o ser demasiado delgadas, por usar anteojos o ropa diferente, o por ser nuevas en la escuela;
  • Se las percibe como débiles o incapaces de defenderse;
  • Están deprimidas, ansiosas o tienen una autoestima baja;
  • Son menos populares que otros y tienen pocos amigos;
  • No se llevan bien con los demás, se las ve como molestas o provocadoras, o se oponen a otros para llamar la atención.

Los niños con más probabilidad de acosar a otros tal vez estén bien conectados con sus compañeros, tengan poder social, se preocupen excesivamente por su popularidad, y les guste dominar o controlar a los demás. También es posible que estén más aislados de sus compañeros y que se sientan deprimidos o ansiosos, que tengan una autoestima baja, que participen menos en la vida escolar, que sean fáciles de presionar por sus amigos o que sean incapaces de identificarse con las emociones o los sentimientos de otros.

Cualquiera de estos factores de riesgo, de ser acosador o de ser víctima, no significa necesariamente que esto vaya a ocurrir.

Hay muchos signos de advertencia de que una persona podría ser afectada por el acoso, ya sea como perpetrador o como víctima. Reconocer estos signos de advertencia es un primer paso importante para tomar medidas de prevención. No todos los niños acosados o acosadores piden ayuda.

Es importante hablar con los niños que muestren signos de ser víctimas o de acosar a otros. Estos signos también pueden indicar otros problemas, como depresión o abuso de sustancias. Hablar con el joven puede ayudar a identificar la causa de fondo del problema.

Algunos de los signos que pueden indicar un problema de acoso son los siguientes:

  • Lesiones sin motivo aparente;
  • Pérdida o destrucción de ropa, libros, dispositivos electrónicos o joyas;
  • Dolores de cabeza o de estómago frecuentes, sentirse enfermo o fingir una enfermedad;
  • Cambios en los hábitos de alimentación, por ejemplo, saltarse comidas o comer de manera descontrolada. El niño quizás regrese a la casa con hambre porque no almorzó;
  • Dificultad para dormir o pesadillas frecuentes;
  • Peores calificaciones, pérdida de interés en las tareas escolares o no querer ir a la escuela;
  • Perder amistades de forma repentina o evitar situaciones sociales;
  • Sentimientos de impotencia o empeoramiento de la autoestima;
  • Comportamientos autodestructivos como escaparse de la casa, hacerse daño o hablar de suicidio.

Preste atención a los cambios en el niño, pero tenga en cuenta que no todos los niños que son víctimas de acoso presentan signos de advertencia.

Si le preocupa la posibilidad de que su hija o hijo cometa o sea víctima de acoso, no dude en buscar ayuda. El Centro de llamadas de la Federación está a su disposición: 617-236-7210, 800-331-0688. También puede visitar nuestro sitio web: fcsn.org/pti.

Parte 2: ¿Qué deben hacer los padres si su hija o hijo es víctima de acoso en la escuela?

Parte 3: ¿Qué pasos debería tomar la escuela para prevenir el acoso y crear un ambiente de aprendizaje seguro?