Muchos atribuimos la crisis actual de salud mental juvenil a la pandemia. Sin embargo, es probable que haya comenzado mucho antes de la COVID-19. Los estudios demuestran que, en la década anterior a la pandemia, los jóvenes ya mostraban niveles crecientes de depresión, tristeza y desesperanza.
A veces, es difícil notar los signos de depresión, ansiedad y otros problemas de salud mental en los niños pequeños. Las personas jóvenes no suelen tener el lenguaje ni la madurez para expresar sus emociones como los adultos. Estos son algunos signos de que niños de 7 a 12 años podrían estar sintiendo angustia emocional:
- Juego repetitivo. A esta edad, los niños suelen procesar las experiencias a través del juego. Si observa que su niño o niña repite la misma situación angustiosa una y otra vez, eso podría ser una señal de que necesita ayuda para comprender lo sucedido. En estos casos, la terapia del juego con un terapeuta licenciado y experimentado puede ser un buen paso siguiente.
- Falta de concentración. Cuando un niño está metabolizando mentalmente algo difícil, tal vez no tenga espacio mental para realizar las tareas diarias en la escuela o en el hogar. Tenga en cuenta que la distractibilidad también puede ser un signo de neurodiversidad y no siempre la consecuencia de un trauma o una experiencia angustiante.
- Falta de memoria. La depresión puede dificultar la concentración, y esto hace que a los niños les cueste recordar las cosas. Si parece que un niño está más olvidadizo de lo normal, quizás sea momento de buscar ayuda profesional.
- Problemas digestivos. Los cambios en el apetito, un aumento en los dolores de estómago o problemas intestinales reiterados podrían ser un signo de estrés. Esto es especialmente cierto si empiezan después de un incidente traumático o angustioso.
- Cambios en el sueño. Los niños con problemas de salud mental pueden tener dificultad para dormirse o pueden estar somnolientos todo el tiempo. Cualquier cambio importante en un ciclo de sueño podría tener más relación con la salud mental que con la salud física.
- Irritabilidad o agresividad. Si un niño se vuelve de repente más irritable, temperamental o violento que de costumbre, tal vez está reaccionando a la angustia mental.
- A veces, los factores estresantes pueden hacer que los niños se retraigan. Si nota que su niño o niña está más callado o menos comunicativo que de costumbre, la causa podría ser un problema de salud mental.
- Los factores estresantes a veces hacen que los niños se sientan menos seguros. Pueden expresar eso pegándose a la madre o al padre, resistiéndose a probar cosas nuevas o teniendo miedo de situaciones que antes no los inquietaban.
- Cambio en el nivel de actividad. La hiperactividad puede, en algunos casos, ser un signo de problemas de salud mental. Lo mismo ocurre con cuando la actividad disminuye de forma repentina y considerable.
Es importante observar que muchos de estos síntomas podrían ser signos de neurodiversidad o de problemas de salud física. Si cree que su hijo o hija muestra uno o más de estos comportamientos, es fundamental que obtenga la opinión profesional de un pediatra, psicólogo u otro especialista. La lista por sí sola no es suficiente para un autodiagnóstico.
